11 comentarios en “Curvas (Curves)

  1. Creo que el haber obtenido una medalla de antigüedad en el Colegio Agustiniano de San Nicolás (toda mi vida en el colegio) hizo que siempre haya sido comprometido con ese colegio que quedaba en la calle 12 con carrera tercera a cuarta, justo en la esquina donde la Biblioteca Luis Ángel Arango fue creciendo de forma paulatina. No sé si es por el hecho de estar en un colegio católico, pero mi interés por la vida de San Agustín se hizo una meta que debía ser cumplida con toda suerte de responsabilidades. Hice una carrera en Agustinismo, por decirlo así, que me llevó a ir de forma constante a charlas en un convento que tenían los padres Agustinos Recoletos, en Suba. El compromiso y tenacidad de mis estudios sobre el hijo de Hipona se hizo célebre y me absorbí a esos estudios con la fascinación de un adolescente enamorado. Uno de los primeros libros que me regalaron personas diferentes a mis padres, fue Las confesiones, un libro que mezcla el género autobiográfico de un Agustín en crecimiento, casi como una nouvelle de aprendizaje. Ese libro (aún lo tengo como un bien preciado) me lo regaló Fray Juan de Dios, quien vio en mí un potencial clérigo. Acá viene el detalle…. Me parecía una vida curiosa y no puedo negar que pensé varias semanas en la posibilidad de entrar a esa comunidad religiosa. Verme de hábito negro, profundamente negro, con un rosario al cinto y desfilar por estrechos corredores de un monasterio no me parecía una idea alocada. Igual, mi colegio era como un convento (estilo colonial, solo corredores, historias de monjes locos, de tumbas debajo de la Iglesia de la Candelaria -por cierto, supe que había tales tumbas y una suerte de casa de retiro en la que habitaban sacerdotes muy viejos, llenos de olor a humedad e incienso-, corredores, disciplina estricta), así que si estuve tantos años metido en esa casa antigua, ¿por qué no seguir en un nivel más alto? Si, lo pensé…. era undécimo grado. ¿qué hubiera pasado si….? Seguramente habría sido un buen fraile (tengo algo con las rutinas precisas y costumbres que se pueden equiparar a las de un monje), pero dejo hasta acá. Esos pensamientos clericales se vieron oscurecidos, eliminados de tajo, por otra curva que apareció en mi vida y que me tomó por completo: La poesía. El haber empezado a frecuentar la Casa de Poesía Silva, marcó mi vida de una forma completamente alucinadora. Hoy todavía sus efectos se sienten. Me atraviesa su elección, el llamado de vocación a ser poeta…. Oh, poesía amante…. Curvas perfectas, curvas desorientadoras, curvas peligrosas, curvas sangrientas, curvas demoledoras, curvas que llegan a curvas y no retornos, curvas caóticas y desenfrenadas…..

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  2. Si de jeroglíficos se tratase, toda mi infancia estuvo plagado de ellos – siempre detesté la realidad – me encerraba en los rincones de realidades que susurraban como las campanas, los crayones tenían un secreto especial, la posibilidad de rayar en las paredes, dejar ese indeleble recuerdo, en una lengua susurrada que solo mi hermano y yo entendíamos.

    Los lugares fantasiosos se confundían con nuestras voces, y probablemente decidí quedarme con una de ellas, intentando combinar las memorias y librándome ¡ dichosamente! del monólogo del psicoanálisis. Supongo que algún instante hablaré de mi decisión de realidad preferida, pero no la del bipolar que divide su conciencia, en este caso, la mentira fluye a propósito, la tan estudiada poética.

    Cada poética es un fuego interior, la llama de una vela que Bachelard describía en un círculo ascendente, cuyos humos se mezclan con la curvas de la mano, Saturno, Venus ( como un cosquilleo en el sexo adolescente, y luego la culpa restricta y la lucha impaciente frente al dilema del poema.

    Si de jeroglíficos se tratase, toda mi vida se esparce en palabras, irresolutas, inconstantes, como fragmentos de memoria, ya no puedo evocar una memoria que pueda asociar a la categoría de realidad, pues esta es una, y hay otra detrás del espejo, aquella pintada por Velásquez alguna vez, por eso reía.

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  3. La curvas de la vida para mí siempre han sido una buena combinación de lo que en inglés llaman Nature, Nurture y Nietzsche. La idea de que en la vida, los retos que logramos superar devienen de una suerte de almalgamiento de capacidades innatas atribuibles a la naturaleza tal vez por la ignorancia de su origen, el desarrollo de capacidades con el tiempo y el esfuerzo; y además de eso el deseo profundo de poder superar cualquier estadio en el que esté.
    Al escribir estas palabras me es imposible no recorrer los caminos de la memoria que llevaron desde la infancia a construir un proyecto de vida. Desde muy pequeño, al igual que Jaimito en el historia que motiva este relato, enunciaba a media lengua esos deseos que reconocia importantes para mi vida. «Llévenme al collejo» refutaba airoso cada mañana, según mis padres.
    Y así sucesivamente con el pasar del tiempo la naturaleza, la nutrición (mala transliteración) y Nietzsche han hecho que esas curvas en mi vida tomen cursos que ni en mis más remotos sueños me hubiera imaginado.

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  4. Curvas

    La vida muchas veces se va en deseos, pensando en las maneras perfecta de tener una vida con bienestar, pero sin poder alcanzar lo que se anhela. Cabe preguntarse ¿De dónde provienen esos deseos? ¿Son impuestos por la familia de manera consciente o inconsciente?, ¿un estándar social?, ¿Un ideal construido? Me pareció muy interesante el fragmento del sueño de ingreso al monasterio, donde se desea con fuerza una situación, en un mundo perfecto, bajo unas condiciones perfectas, pero vemos que la realidad es diferente, es otra, lleva de variables, barreras y constructos sociales que marginan. Entonces el sujeto y su deseo se convierten en líneas paralelas, por más que se acerquen, nunca se van a encontrar.

    Tal vez esto les pase a muchos, claro que retumba en la cabeza la pregunta ¿Qué hubiese sido sí? pero la vida por si misma se va acomodando, “la vida da oportunidades si se saben aprovechar” puede sonar mágico, pero todo se encauza de manera natural hacía lo que hemos cosechado con nuestras acciones.

    Contexto educación en tecnología

    Al realizar un recorrido por las obras, pude apreciar una gran estrategia para acercarse a la literatura mediante la hipermedia, sin duda se configura como una herramienta que permite a jóvenes y adultos acercarse a los textos de una manera activa (sobre todo a los jóvenes que no les agradan los libros), donde interactúan con el mismo texto y personajes, la misma hipermedia conduce al lector por la historia y su desenlace.

    Sin duda las historias, sus tramas, el misterio, hace que el lector se interne en las narraciones lo que hace apasionante la lectura, pero sumado a las interacciones por medio de la hipermedia lleva a una inmersión en la obra de manera no convencional.

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  5. A lo largo de la vida nos han dicho que en nuestras vidas hay un camino estipulado para cada uno, y desde pequeño uno comienza a trazar ese camino con las ideas de la familia, amigos, conocidos, docentes y demás. Poco a poco nos vamos encerrado en ese camino que parece perfecto, pero que no siempre va en línea recta, pues es ahí donde aparecen aquella curvas que toman una postura de sube y baja, en algún momento estamos en la cúspide, en otro, estamos en la profundidad y es allí donde aparecen esa decisiones que cambia el rumbo completamente de nuestro planes. En mi caso, quería ser trompetista profesional pero por situaciones de la vida en donde me enferme y no pude continuar haciendo lo que más quería. Seguí con el proceso común y corriente mientras esperaba que hacer con mi vida, pues el plan que tenia en ese entonces no lo podía llevar a cabo. Llego la oportunidad de entrar a la universidad, a una carrera que jamás la había considerado pero fue tan increíble que al pasar al tercer semestre, me logró enamorar, tanto así que mi proyecto comenzó a tener otro sentido, y fue el poder vincular música y matemáticas, dos temas que son interesantes y qué son poco relacionados.
    Cada uno tiene memorias y caminos, que a lo largo se van definiendo por el tiempo y el espacio.

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  6. ¿Y qué tal si fuera astronauta? Ese era uno de mis grades deseos cuando era niño, el espacio me parecía fascinante, recuerdo cuando en las chocolatinas salían láminas de planetas, nebulosas o algo relacionado con astronomía para pegar en el álbum Jet me invadía una alegría enorme, en mi cuarto tenia libros y afiches relacionados con estos temas, las películas y las historias de exploración de otros mundos me aprisionaban. De manera inexplicable con el tiempo ya no me sentía tan atraído por ese sueño, quizá la idea de las cosas imposibles se hizo mas grande y acabo por desviar o transformar ese sueño. Sin embargo, la curiosidad, la exploración y la aventura seguían siendo parte de mi ser durante mi juventud fui a varios sitios del país acampando y conociendo como es sobrevivir en otros climas, en otras condiciones, buscando emoción en cada ruta y avanzando hacia lo desconocido, observando paisajes maravillosos que se convertían en una adicción. Hoy en día mi profesión me permite ver la ciencia y la tecnología desde otra perspectiva de un lado más social y también me permite espacios que hacen de alguna manera cumplir con ese sueño que ha tomado muchas curvas pero que reafirman lo agradecido que estoy con la vida por permitirme explorar y mientras lo hago voy creciendo como ser humano y reafirma mi labor. Espero que otra curva sea impactar o guiar a otros seres humanos como mis estudiantes hacia lo que verdaderamente quieren, siendo coherente, ante todo, contigo mismo.

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  7. creo que las Curvas de la vida nos llevan un día para un lado y otro día para otro acá lo importante es siempre es, hacer las cosas bien y tener la conciencia limpia, uno no sabe con que se va encontrar mas adelante, y hoy estamos a la derecha mañana no sabemos sinos toque virar a la izquierda, por eso debes hacer amigos, aliados y jugar con estrategia las curvas de la vida

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  8. Esta imagen me recuerda mi segundo semestre universitarios, cuando en una de las clases estabamos estudianto la edad media, las costumbres de las personas y la forma en que las creencias se han trasformado profundamente, como muchas de las prácticas que hoy vemos cotidianas en ese momen to se ocnsiderarían herejía, de hecho creo que a mi me huboeran colgado en la horca por los ideales que posee, este es un ejemplo de curva, pues en ese momento el pensamiento establecia párametros sociales que han cambiado radicalmente.

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  9. Esto me trae recuerdos a mi infancia, jugaba en la cuadra del barrio de mi abuela con mis amigos. La infancia es perfecta, no tienes que preocuparte por mucho, todo depende de tus calificaciones. Recuerdo con nostalgia aquellos días donde llegaba del colegio, dejaba la maleta, me ponía un short y a ver Dragon Ball me disponía, comía mientras veía mi serie cereal con leche y tarrito rojo. y luego de esto hacia mis tareas para poder compartir un rato con mis hermanos. Los fines de semana era fantástico salir a montar bicicleta y compartir con personas de mi edad. Me caía me levantaba hoy en día una caída de esas seria fatal. Nostalgia es que la juventud es un tesoro invaluable que se va de prisa para no volver.

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  10. Íbamos en el carro por toda la 170. Yo iba en el asiento del copiloto, mi papá manejaba y mi hermano iba durmiendo en la parte de atrás. Yo estaba feliz por pasar la tarde con mi papá y porque luego iríamos a recoger a mi mamá. Primero, teníamos que ir a Panamericana a comprar un libro de inglés que necesitaba para el colegio.
    De repente, sentí un golpe después de pasar por una curva. Me asusté y escuché a mi papá maldiciendo. En la curva al carro le pasó algo y frenó durísimo.
    Me preocupé mucho, tuvimos que esperar varias horas a que llegara una grúa y poder llevar el carro al taller.
    Cuando por fin llegó, nos fuimos dentro del carro sobre la grúa. Estaba tan asustada que quería llorar.
    Mi hermano se despertó después de un rato. «¡Estamos volando!» gritó y mi papá no pudo evitar reírse ante su inocencia.

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  11. Cuando tenía trece años guardaba pequeñas ideas de lo quería hacer con el futuro que apenas se asomaba en las voces de quienes me rodeaban. Siempre que escuchaba a los demás enunciar la idea del futuro, me era imposible ver una figura clara, solo veía un mar de pensamientos intrusivos en los que flotaban partículas de lo que podía hacer si el tiempo me abría un camino. No me apegaba a ninguna idea, todo me abandonaba en el instante que no encontraba resonancia alguna en mi despojada interioridad.

    Hubo una ocasión en la que cierta idea se amañó en mis adentros, representaba un giro inimaginado para mi, pero que en su momento encarnaba todo lo que me faltaba. Tal idea era la de ser monja, me imaginaba viviendo mis días alejada de la vida que llevaba, sentía que la presencia divina era menos abrumadora que la de mis mortales familiares. Sentía que podría orientar mi vida hacía un vacío de todo lo terrenal, no podía dimensionar algo más maravilloso. Sin embargo, arroje la idea en el abismo de lo que no será, caí en cuenta de que la devoción que sentía no era hacía algo trascendente, en realidad estaba dirigida a una simple evasión de mis angustias irresueltas.

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